martes, 31 de diciembre de 2013

HAPPY NEW YEAR RESOLUTIONS

Tenía una profesora en el colegio que siempre que llegaba diciembre, se encargaba de recordarnos constantemente que el fin de año estaba cerca, y que era el momento ideal para dejar atrás los malos hábitos y comenzar otra vez de cero.
- ¡Año nuevo, vida nueva!

Para ella, esos propósitos se centraban en que estudiáramos más, que nos metiéramos la camisa del uniforme por dentro de la falda y que ésta no sobrepasara la rodilla ni en un centímetro. Pretendía también que maduráramos, que dejáramos de hablar en clase y de hacer comentarios que no vinieran a cuento; amén de salir a la pizarra y resolver 10 ejercicios de física diarios.

Miss Honey - Matilda, 1996

Lejos de esos años, algún propósito repetido podría seguir aplicándole al que viene, pero ¿qué gracia tendría seguir intentado cumplir las intenciones de hace trienios? ¿Qué va a cambiar que no hiciera antes, y que vaya a hacer ahora?
Dicen que se necesitan 66 días para coger un hábito, a una media de 5 hábitos por año, hacen un total de 330 días intentando realizar nuevas voluntades, con lo quedan 35, o 36 en este caso, restantes, para que te vayan recordando que un nuevo año comienza y que hay que volver a empezar otra vez.

Mi lista de propósitos de 2014 no va a ser muy larga, y para evitar llegar a febrero con ella rota y tachada de deseos incumplidos, voy a centrarme en reforzar antiguos hábitos y huir de los que te quitan más tiempo intentándolos, que disfrutando de ellos. Y en empezar a cumplirlos, como no, la primera noche de todas.

New year eve - Studio54, 1978

No llegar a casa con las medias rotas. 
Puede sonar raro, pero más rara es la Nochevieja en la que las medias perfectas que has estado buscando toda la tarde del día 31 sobreviven a la ocasión. Que si te las queman, que si te las enganchas con un anillo, que si te las subes rápido porque la cola del baño te grita desde fuera que salgas ya de él... no hay excusa. Este año aguantarán, al menos, hasta el roscón de Reyes.

Medir la diversión.
Las noches hondeando la bandera del nihilismo y entonando el himno del bebo para olvidar por qué bebo han pasado a mejor vida. Y la mañana siguiente, hondeando la bandera de la derrota en pijama desde el sofa entre Ibuprofenos y Omeprazoles también. Recuperar el día de después para desayunar, comer con la familia, comentar la jugada, ir al cine o a comprar la merienda. O al menos, para levantarse de la cama.


Paul Newman, 1960

Reescuchar música.
Volver a oir a los de antes y a los de siempre. A Karen Dalton, Ray Charles y Peter Sarstedt. A Cat Power, Wilco y Leonard Cohen. Hacer listas de reproducciones en las que aparezcan Edith Piaf y los Strokes, grabar discos para el coche con Oasis y Diana King y levantarse los domingos con The Velvet Underground.

Salir a pasear.
Andar 1 hora diaria por la vereda del río, ataviada de leggins, zapatillas y la sudadera que compraste en el Erasmus en Roma, puede que sea demasiado pedir para esta sociedad que de todo se aburre antes de plantearse nada.
Pasear  por las calles de la ciudad, esas que nunca pillan de paso. Pasear mirando escaparates de cosas inservibles sin las que ya no imaginas tu vida. Pasear parándote en cada esquina haciendo como que esperas a alguien mientras miras el móvil. Pasear cerca de los bares, del teatro y cerca del hombre que está tocando el acordeón en la plaza de la catedral. Y pasear, mucho mejor, en compañía.


The Royal Tenenbaums - Wes Anderson, 2001

Completar un fraseario.
Lees una frase en un libro, en un cartel, o en la pared de detrás del semáforo en el que te deja el autobús todas las tardes. Te encanta e intentas recordarla, pero para cuando tratas de pensarla y transcribirla, sólo te sale la teoría del ciclo de los ácidos tricarboxílicos que acabas de estudiarte.
Apuntarlas todas en una libreta, quién las escribió y cuándo. Para buscar reflexiones, tratar con lingüistas, o actualizar el Twitter sin caer en los manidos aforismos pseudofilosóficos.

Hacer Álbumes de recortables.
Recopilar todo lo que sea bonito y archivarlo. Da igual que sean recortes de revistas de moda, de tarjetas de visita o el catálogo de Ikea. Y da igual si están ordenados por colores, tamaños o por presupuestos con los que poder organizar una boda, un cumpleaños, o la cena del 1 de febrero cuando tus amigas acaben el MIR.


Friends

Leer más.
Más y mejor. Los clásicos y la poesía; los cuentos y los relatos. Y no sacar 5 libros de la biblioteca para leer en dos semanas durante el periodo de exámenes: al final, sólo ocupan sitio en la mesita de noche y unos cuantos megas en la cuenta de Instagram.

Aprender a dibujar.
Para enseñar cómo es el vestido nuevo que te has comprado, para pintarle una estrella a tu prima pequeña en la palma de la mano, para decorar un día sin plan en la agenda, para jugar al Party, para dibujar la casa de tus sueños en una servilleta, para regalar un retrato....
El dibujo es la honestidad del arte, no hay trampas, es bueno o malo.





Comer sano, ser más ordenada y menos olvidadiza.
Poner los calcetines por parejas, no dejar ropa encima de la silla, apagar las luces, renovar las camisetas de dormir y no acumular cosas innecesarias.
No fruncir el ceño, usar gafas de sol y embadurnarme de crema hidratante todos los días.
...

Al final, la lista de propósitos es más larga de lo que me gustaría, así que puede que me guarde alguno para cumplir durante 2015 o 2016.
Mientras tanto, que disfrutéis muchísimo de este 2014 que ya llega.



I'll be seeing you - William Dieterle, 1944

viernes, 27 de diciembre de 2013

BRAIN SOAP

Oh, la dualidad: herramienta que ayuda al hombre a diferenciar, clasificar, atribuir o distinguir una propiedad de otra opuesta. Blanco o negro, playa o montaña, Jane Birkin o Brigitte Bardot, Andy Warhol o Bob Dylan...

La dualidad nos facilita la vida. La dualidad te juzga y te criba, y te hace merecedor, o no, de unos selectos clubes establecidos en los que se comparten gustos, intereses, ambiciones y hasta estados de Whatsapp transcritos del latín.
-¡¿Pero qué dices?! ¡¿Cómo va a ser mejor Chanel que Schiaparelli?!
-¡¿Y cómo va a ser mejor Keaton que Chaplin?!


The dreamers - Bertolucci, 2003

¿Qué es lo que hace que una persona que ve por primera vez una película de Visconti, cambie de canal y piense que bastante tuvo ya con los cuadros y lienzos del Musée d'Orsay que le obligaron a ver en aquel viaje de estudios en 4º de ESO?

¿Qué hace que una consagrada madre, vea una obra de Le Corbusier y piense que a ver dónde va a meter todos los trastos de los críos... cuando el padre está encantado con la planta baja sobre pilotes donde va a poder guardar el coche todas las noches?

Ville Savoye - Le Corbusier, 1929

Todo esto no forma más que parte de la condenada comedia humana que se sigue perpetuando. Nacemos abocados a vivir en la paridad, desde el mismo momento en el que nuestro cerebro empieza a desarrollarse y a dividirse en los dos hemisferios que van a determinar cómo vamos a ver el mundo, cómo vamos a interpretarlo y qué respuesta vamos a producir para interactuar con él.

Pavlov

El hemisferio derecho es el de la creatividad y la imaginación. Es el hemisferio de la música y el arte, el de los sentimientos, las emociones y los sueños. 
El hemisferio izquierdo, por otro lado, es el analítico y racional. Es el que se encarga del habla, la escitura, las matemáticas y la lógica.


El derecho es el que hace que cantes en la ducha creyendo que todo el Albert Hall te está escuchando, y el izquierdo el que te dice que igual no era tan buena idea enviar esa nota de voz a todos tus amigos.
El derecho piensa en papel de seda, colores y un lazo, para decorar el envoltorio perfecto del regalo del amigo invisible, y el izquiero intenta disimular el rastro sin color que has dejado al despegar la cinta adhesiva de un papel de regalo usado que te ha dejado tu madre.
El derecho te ve feliz, enamorada, casada, con 5 hijos y 13 nietos del hombre al que tu hemisferio izquierdo acaba de pedir perdón por el pisotón que le has dado en la cola de Mercadona.
El derecho te ha vestido de Dior cuando el izquierdo te pegaba con Super Glue el tacón de los únicos zapatos que tienes para salir, y te ha llevado a París, California y Nepal, mientras resolvías una ecuación diferencial para calcular cómo vas a pagar, este mes, el seguro del coche.

Jennifer Lawrence, Oscar 2013

Saber con certeza cómo funciona el cerebro del ser humano es una de los grandes retos de este siglo para la neurociencia. Mientras, podemos conformarnos con los numerosos experimentos que nos permiten disfrutar de los sentidos y conocer un poco más, qué pasa dentro del motor de todos nuestros actos.

Para el siguiente juego se necesitan unos auriculares (imprescindible) y cerrar los ojos. El enlace te llevará a una barbería en la que te hablarán en inglés, pero sentirás tantas cosas escuchándolo, que ni siquiera te hará falta saber lo que dicen. 


Sunrise - Murnau, 1927

lunes, 23 de diciembre de 2013

ECLIPSE PARTY


Como todos los segundos sábados del mes, el escenario del ilustre Cafe le Moon era testigo de los dones de algunas almas etéreas que se negaban a renunciar al arte; un escenario del que el mismísimo Petronio habría logrado inspiración para redactar una segunda nota de suicidio.


1912



domingo, 22 de diciembre de 2013

THE LAST THING ON MY MIND

"In the wink of an eye my soul is turnin'
In your hand, in your hand"

Inside Llewyn Davis - Coen brothers, 2013

miércoles, 18 de diciembre de 2013

HAPPY BIRTHDAY, HUMAN RIFF

"If you don't  know the blues... there's no point in picking up the guitar and playing rock and roll or any other form of popular music"



martes, 17 de diciembre de 2013

BLACK TURTLENECK

Desde que hace unos días leí en el blog de Pandora Rebato que había salido a tomar algo con un jersey negro de cuello alto, y que vi en Instagram que Alexa Chung se paseaba de la misma guisa por Dallas la semana pasada, no he podido evitar hacerme con uno de ellos.

Audrey Hepburn - Funny Face style

domingo, 8 de diciembre de 2013

THE SONG OF HIAWATHA

"There the wrinkled old Nokomis
Nursed the little Hiawatha,
Rocked him in his linden cradle,
Bedded soft in moss and rushes,
Safely bound with reindeer sinews;
Stilled his fretful wail by saying,
‘Hush! the Naked Bear will hear thee!’
Lulled him into slumber, singing,
‘Ewa-yea! my little owlet!
Who is this, that lights the wigwam?
With his great eyes lights the wigwam?
Ewa-yea! my little owlet!"

Henry Wadsworth longfellow


melacine moon

miércoles, 4 de diciembre de 2013

HEY, YOU LOOK LIKE MY GRANNY'S CURTAINS

María las usó para los niños von Trapp, y Escarlata quiso conquistar con ellas la cartera del capitán Butler.
La mía fue descolgada hace más de 20 años y estaba esperando en una caja tener un nuevo uso.



martes, 3 de diciembre de 2013

WHAT KATIE DID



"Safety pins are none too strong, Katie
they hold my life together
And I never say never
and I never say never again"

sábado, 30 de noviembre de 2013

OH, TO BE BORN

"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo."


Historia de dos ciudades, 
Charles Dickens






Bienvenidos.