Tenía una profesora en el colegio que siempre que llegaba diciembre, se encargaba de recordarnos constantemente que el fin de año estaba cerca, y que era el momento ideal para dejar atrás los malos hábitos y comenzar otra vez de cero.
- ¡Año nuevo, vida nueva!
Para ella, esos propósitos se centraban en que estudiáramos más, que nos metiéramos la camisa del uniforme por dentro de la falda y que ésta no sobrepasara la rodilla ni en un centímetro. Pretendía también que maduráramos, que dejáramos de hablar en clase y de hacer comentarios que no vinieran a cuento; amén de salir a la pizarra y resolver 10 ejercicios de física diarios.
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| Miss Honey - Matilda, 1996 |
Lejos de esos años, algún propósito repetido podría seguir aplicándole al que viene, pero ¿qué gracia tendría seguir intentado cumplir las intenciones de hace trienios? ¿Qué va a cambiar que no hiciera antes, y que vaya a hacer ahora?
Dicen que se necesitan 66 días para coger un hábito, a una media de 5 hábitos por año, hacen un total de 330 días intentando realizar nuevas voluntades, con lo quedan 35, o 36 en este caso, restantes, para que te vayan recordando que un nuevo año comienza y que hay que volver a empezar otra vez.
Mi lista de propósitos de 2014 no va a ser muy larga, y para evitar llegar a febrero con ella rota y tachada de deseos incumplidos, voy a centrarme en reforzar antiguos hábitos y huir de los que te quitan más tiempo intentándolos, que disfrutando de ellos. Y en empezar a cumplirlos, como no, la primera noche de todas.
No llegar a casa con las medias rotas.
Puede sonar raro, pero más rara es la Nochevieja en la que las medias perfectas que has estado buscando toda la tarde del día 31 sobreviven a la ocasión. Que si te las queman, que si te las enganchas con un anillo, que si te las subes rápido porque la cola del baño te grita desde fuera que salgas ya de él... no hay excusa. Este año aguantarán, al menos, hasta el roscón de Reyes.
Medir la diversión.
Las noches hondeando la bandera del nihilismo y entonando el himno del bebo para olvidar por qué bebo han pasado a mejor vida. Y la mañana siguiente, hondeando la bandera de la derrota en pijama desde el sofa entre Ibuprofenos y Omeprazoles también. Recuperar el día de después para desayunar, comer con la familia, comentar la jugada, ir al cine o a comprar la merienda. O al menos, para levantarse de la cama.
Medir la diversión.
Las noches hondeando la bandera del nihilismo y entonando el himno del bebo para olvidar por qué bebo han pasado a mejor vida. Y la mañana siguiente, hondeando la bandera de la derrota en pijama desde el sofa entre Ibuprofenos y Omeprazoles también. Recuperar el día de después para desayunar, comer con la familia, comentar la jugada, ir al cine o a comprar la merienda. O al menos, para levantarse de la cama.
Reescuchar música.
Volver a oir a los de antes y a los de siempre. A Karen Dalton, Ray Charles y Peter Sarstedt. A Cat Power, Wilco y Leonard Cohen. Hacer listas de reproducciones en las que aparezcan Edith Piaf y los Strokes, grabar discos para el coche con Oasis y Diana King y levantarse los domingos con The Velvet Underground.
Salir a pasear.
Andar 1 hora diaria por la vereda del río, ataviada de leggins, zapatillas y la sudadera que compraste en el Erasmus en Roma, puede que sea demasiado pedir para esta sociedad que de todo se aburre antes de plantearse nada.
Pasear por las calles de la ciudad, esas que nunca pillan de paso. Pasear mirando escaparates de cosas inservibles sin las que ya no imaginas tu vida. Pasear parándote en cada esquina haciendo como que esperas a alguien mientras miras el móvil. Pasear cerca de los bares, del teatro y cerca del hombre que está tocando el acordeón en la plaza de la catedral. Y pasear, mucho mejor, en compañía.
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| The Royal Tenenbaums - Wes Anderson, 2001 |
Completar un fraseario.
Lees una frase en un libro, en un cartel, o en la pared de detrás del semáforo en el que te deja el autobús todas las tardes. Te encanta e intentas recordarla, pero para cuando tratas de pensarla y transcribirla, sólo te sale la teoría del ciclo de los ácidos tricarboxílicos que acabas de estudiarte.
Apuntarlas todas en una libreta, quién las escribió y cuándo. Para buscar reflexiones, tratar con lingüistas, o actualizar el Twitter sin caer en los manidos aforismos pseudofilosóficos.
Apuntarlas todas en una libreta, quién las escribió y cuándo. Para buscar reflexiones, tratar con lingüistas, o actualizar el Twitter sin caer en los manidos aforismos pseudofilosóficos.
Hacer Álbumes de recortables.
Recopilar todo lo que sea bonito y archivarlo. Da igual que sean recortes de revistas de moda, de tarjetas de visita o el catálogo de Ikea. Y da igual si están ordenados por colores, tamaños o por presupuestos con los que poder organizar una boda, un cumpleaños, o la cena del 1 de febrero cuando tus amigas acaben el MIR.
Leer más.
Más y mejor. Los clásicos y la poesía; los cuentos y los relatos. Y no sacar 5 libros de la biblioteca para leer en dos semanas durante el periodo de exámenes: al final, sólo ocupan sitio en la mesita de noche y unos cuantos megas en la cuenta de Instagram.
Aprender a dibujar.
Para enseñar cómo es el vestido nuevo que te has comprado, para pintarle una estrella a tu prima pequeña en la palma de la mano, para decorar un día sin plan en la agenda, para jugar al Party, para dibujar la casa de tus sueños en una servilleta, para regalar un retrato....
El dibujo es la honestidad del arte, no hay trampas, es bueno o malo.
Comer sano, ser más ordenada y menos olvidadiza.
Poner los calcetines por parejas, no dejar ropa encima de la silla, apagar las luces, renovar las camisetas de dormir y no acumular cosas innecesarias.
No fruncir el ceño, usar gafas de sol y embadurnarme de crema hidratante todos los días.
...
No fruncir el ceño, usar gafas de sol y embadurnarme de crema hidratante todos los días.
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Al final, la lista de propósitos es más larga de lo que me gustaría, así que puede que me guarde alguno para cumplir durante 2015 o 2016.
Mientras tanto, que disfrutéis muchísimo de este 2014 que ya llega.
Mientras tanto, que disfrutéis muchísimo de este 2014 que ya llega.


















