Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada
...
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada
...
Es curioso ver cómo en ocasiones ponemos todas nuestras energías
en empresas que abandonamos a la mínima adversidad. Nos pasamos el día pensando
en hacerlas cuando tengamos tiempo, cuando no tengamos que hacer otras cosas,
cuando no estemos cansados o cuando llegue la inspiración.
Es
difícil conciliar los sueños con la realidad y las aspiraciones con el deber.
Es difícil pensar en volar alto cuando nos enseñan a tener los pies en
el suelo, a cumplir con las obligaciones y a señalar llamando loco a todo aquél
que quiere dar media vuelta y salir del rebaño.
Es
difícil no relegar lo que somos por lo se espera que seamos aun cuando nadie
nos ha pedido nada. Ni nadie, además, nos mandará flores a casa por no haber perturbado la
tensión superficial de la sociedad.
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| mimosas |
Y
así un día da lugar a otro y pasan las semanas, los meses y todo un año;
pendientes del teléfono y del qué tenemos que entregar mañana a primera hora o
de qué podemos hacer el viernes para olvidarnos de todo. Suceden las cosas sin
dejar que nos afecten, y nos acomodamos en la indiferencia y en la seguridad que
produce saber que ya nada podrá sorprenderte.
Pero
de repente un día ocurre.
Empieza
siendo como un murmullo, un ronroneo agradable incapaz de hacer daño que va
cogiendo fuerza, arrastrándose de un sitio a otro llamando a la puerta de todos
los principios establecidos, entrando sin autorización en las cumbres de estado
que se realizan en tu cabeza, tirando todos papeles por los aires, dejando
boquiabiertas a las verdades inamovibles y bailando sobre la mesa de reuniones
de las previsiones futuras como en una fiesta de navidad en el piso 19.
Y
todos aplauden.
Y todos
contemplan el espectáculo que tus sueños hacen en el aire, bailando sobre sus
cabezas al son de una música que hacía tiempo que no escuchaban. Haciendo
piruetas para celebrar que están libres de nuevo, y aunque sea por un momento, que
vuelves a dejarlos salir de la jaula en la que estaban encerrados.
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...
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
José Hierro




Llevas razón, A. Cotta. Nos pasamos la vida soñando en esos proyectos que deben ser espectaculares y que marcarían un punto de inflexión en nuestras vidas, pero damos disciplina a actos que debemos realizar a otras personas que ni siquiera te muestran un 'gracias', una sonrisa o ambos a la vez. Si algunos de los lectores de este maravilloso blog lee esto. Por favor respondeme a la siguiente pregunta: ¿Has probado a realizar tus sueños o te rindes con la coletilla esa de 'ya no soy joven' o 'no tengo dinero'?
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