martes, 30 de septiembre de 2014

RACE RED

El miedo irracional a todo cambio en mi cuerpo que dure más de unas horas me lleva, muchas veces y a pesar de ser placeres de septiembre, a desechar rápidamente ideas como las de cortarme flequillo, teñirme el pelo o marcarme la piel con tinta china.
Otras no tantas veces, en cambio, decido ser valiente y salir de mi zona de confort durante un tiempo para enfrentarme a dragones de la talla de una manicura permanente.
La primera tarde no dejaba de mirarlas esperando no verlas, pero después de casi una semana señalando datos cinéticos en el ordenador bajo el perfecto y perdurable esmalte, quiero que se queden en mi vida algunos días más.

dress - mango

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